Warehouse 13 4×04: poderes enfrentados
Summary: Los agentes del Almacén se embarcan en otra búsqueda, mientras las consecuencias del uso del Astrolabio se ciernen sobre Artie
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Si en el capítulo 4×03 hablábamos de dos de las ventajas de tener a Jinks de vuelta, en el análisis del capítulo 4×04 hablaremos de la tercera: la posibilidad de investigar y buscar más de un artefacto por cada episodio, lo que añade agilidad a la narración, y mayor interés.
En esta ocasión son dos los casos a investigar por los agentes del Almacén. Por un lado, el envío a Hugo Miller (ex agente retirado y antiguo competidor amoroso de Artie, interpretado por Rene Auberjonois) de un artefacto que no revela en la llamada. El segundo, la curación milagrosa de varios de los pacientes de una psiquiatra de Nueva Orleans. Artie, preocupado aún por Claudia y por la advertencia del hermano Adrian, decide dividir los equipos de forma poco ortodoxa, mandando a Jinks y Myka a nueva Orleans y a Claudia y a Pete a visitar a Miller, con la petición expresa a Pete de que vigile a la joven e informe de cualquier comportamiento extraño.
El artefacto que Miller se ha negado a desvelar en su llamada al Almacén resulta ser la bolsa de canicas de Bobby Fischer. Su efecto: proporcionar foco y control sobrehumano a quien las sostenga. Su desventaja: la obsesión por ese mismo foco, llegando incluso a la violencia, y una extraña dolencia física que se manifiesta en forma de negrura en las venas. Sin embargo, y aunque Miller asegura tenerlas todas, la caza no será tan sencilla como Claudia y Pete esperaban, y no tardan en averiguar que Brady, el sobrino de Miller, ha prestado unas cuantas a algunos de sus compañeros de colegio.
Por desgracia, una de ellas acaba en las manos del director de la escuela Tilson, que, enfurecido por los recortes que la Junta pretende hacer en los programas educativos, planea un ataque químico que se llevará por delante no solo a la Junta, sino también a la mayoría de los alumnos. Durante la recuperación, Claudia demostrará que ha dejado de ser la joven rebelde de otras épocas para convertirse en una agente hecha y derecha que sabe cómo hacer su trabajo a la perfección.
En Nueva Orleans Myka y Jinks no lo tendrán tan fácil para localizar el artefacto causante de la mejoría de los pacientes de una psicóloga incapaz de explicar lo ocurrido. Sin embargo, la suerte les sonríe, y siguen la pista de los pacientes hasta un bar de jazz, convencidos de que ése debe ser su único punto de unión. Allí se toparán con Ethan, un trompetista que, según cuenta la camarera del local, se convirtió en prodigio unos tres meses atrás, justo cuando se vio aquejado de una extraña enfermedad que nadie parece diagnosticar y también cuando los pacientes empezaron a mejorar de forma inexplicable.
Convencidos de que él es el portador del artefacto causante de todo, Jinks y Claudia comienzan una serie de charlas con él y la camarera que parecen no llegar a ningún sitio. Hasta que la frase “para hacer música debes dejar que el dolor fluya” cala en los agentes, que se enfrentan a él. Sin embargo, Ethan logrará agarrar a Steve y comenzará a atrapar su dolor, solo que el simple acto que en otras ocasiones resultó indoloro en apariencia, esta vez tendrá peores consecuencias. Mientras Ethan trata de absorber el dolor de Jinks, será Claudia la que sufra las consecuencias físicas, quedándose sin aire en plena caza de las canicas. Jinks, consciente del peligro en el que está poniendo a la joven, grita a Ethan que pare, pues si sigue la matará. Una vez Myka rompe el vínculo y embolsa el artefacto (una pitillera que perteneció a Scott Joplin), Jinks revela a Myka lo que ha ido descubriendo con el tiempo: cada vez que es herido, es Claudia la que sufre el dolor. Derrumbado, asegura que no existe ninguna forma de contrarrestarlo, pero Myka, más experta que Steve en cuestión de artefactos, le recomienda que no desespere, que comience a buscar una solución cuanto antes.
Mientras, en la posada que aloja a los agentes del Almacén, Artie recibe la visita del hermano Adrian, quien le tiende una trampa para descubrir si el veterano guardián está involucrado en el robo del Astrolabio. Cazado, Artie asegura que no deshará lo que hizo y abandona el local y la compañía del sacerdote. Sin embargo, Adrian no ha acabado con él, y en una cafetería le advierte de que su hermandad es fuerte y poderosa, que no consentirán que el uso del Astrolabio quede impune. “Los acontecimientos ya se han puesto en marcha”, asegura antes de alejarse y recordar a Artie que ellos, a diferencia de los Regentes, no siguen ninguna norma.
Con todos los agentes de vuelta en el Almacén, Artie es tranquilizado por Pete respecto al comportamiento de Claudia, que califica como ejemplar. Sin embargo, una nueva nube se cierne sobre él cuando le anuncian el objeto requisado. Artie corre por el almacén para descubrir que las canicas de Bobby Fischer que tenían almacenadas han desaparecido, y en su lugar sólo hay una gema negra. La hermandad ha empezado a actuar, y no tardarán en enfrentarse abiertamente.





