True Blood 5×03, los errores de los padres
Summary: Las historias siguen sin tener mucho peso, y la acción tarda en llegar.
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Esta semana ha vuelto el sexo a ‘True Blood’ aunque la acción sigue sin aparecer. El tercer episodio de la quinta temporada sigue alimentándose de leyendas del pasado sin pasar a la acción tan adictiva de la serie.
El vínculo entre un “maker” y su hijo es muy fuerte. Lo sabía Eric, que nos regaló su primera muestra de vulnerabilidad cuando Godric decidió suicidarse; lo sabía Lorena, capaz de secuestrar a Bill por su amor por él. Bill lo aprendió cuando convirtió a Jessica. Aunque en un primer momento quiso deshacerse de ella al final acabó queriéndola como a su propia hija.
En este capítulo hemos comprobado cómo Pam se preocupaba por su creador más que por su propia vida e ignoraba a su propia progenie. Pamela es dura valiente y realista. Por eso pide a Eric que la convierta y cuando él se niega (consciente de la responsabilidad que supone tener un “hijo”) ella decide tomar la tangente y cortarse las venas.
Si como hija Pam ha resultado ser un ejemplo a seguir, como madre no está siendo tan perfecta, aunque claro está, ella no pidió en ningún momento ser la madre de Tara. Pam ha hecho ya muchas cosas por Sookie, mientras que el hada no ha cumplido su parte del acuerdo. Así que la antigua madame deja claro que no le preocupa lo más mínimo lo que le pase a Tara. Ahora bien, la escena final del capítulo nos da a entender que Pam irá a rescatar a Tara de su intento de suicidio. Con Pam, Tara podría dar rienda suelta a su rencor y utilizarlo de forma más productiva.
Hasta ahora, la “hija” de Pam ha demostrado tener mucho autocontrol y una capacidad de razonamiento inesperada teniendo en cuenta que murió porque le volaron medio cerebro. No habría estado mal que Tara hubiera quedado afectada por el disparo de Debbie.
¿Y qué hay del creador de Pam?
Eric y Bill todavía no se han puesto manos a la obra y siguen presos de la Authority. Si la semana pasada descubríamos la existencia de una biblia vampírica, esta semana hemos conocido algo más sobre uno de los miembros del consejo. Salome, la mujer que pidió la cabeza de San Juan Bautista en una bandeja de plata (¿eso significa que San Juan Bautista era vampiro?) ha seducido a los dos galanes y les ha sonsacado información sobre sus lealtades. Si los vampiros pueden tener poderes, sin duda Salomé es capaz de descubrir lo que mueve a un hombre a través del sexo.
Mientras ellos disfrutaban de los placeres de la carne y caían en la trampa de Salomé, Nora era torturada hasta confesar sus afiliaciones sanguinistas (creyentes de la supremacía de los vampiros sobre los humanos, partidarios de la esclavitud y la cría de personas). Aunque no ha dejado muy claro si su confesión es pura o si lo hace para proteger su vínculo con Eric. Si lo hace por eso, ya no tiene de qué preocuparse porque Salomé parece conocerlo perfectamente. ¿Se lo habrá “leído” a Bill?
La bailarina de los siete velos muestra su poder en el consejo y sobre el Guardián (puesto que, a priori, se va rotando con los siglos). Ella es la mujer que gobierna a Roman, y a pesar de que su protegida resultara ser una traidora, el Guardián sigue confiando en ella cuando le presenta al reemplazo de Nan Flanagan: Steve Newlin.
Está claro que está temporada es la más política de todas. Una misma sociedad con dos puntos de vista opuestos preparando acciones propagandísticas y erigiendo héroes (Russell para los sanguinistas, el antiguo Bill para los mainstream y Roman en la sombra) para la batalla. La acción se ha convertido en reflexión, en mirar detrás de la cortina y descubrir el trasfondo real del vampirismo.
Antes de llegar a la guerra civil, ha de librarse una batalla delante de las cámaras, y en ese ámbito Steve tiene mucho que decir. El reverendo Newlin ha recorrido un camino muy largo desde la Hermandad del Sol hasta su comunión vampírica.
- ¿Será él el nuevo mesías del mainstream?
- ¿Conseguirá unir a todos, humanos y vampiros, en una coexistencia pacífica?
La planificación de la serie parece indicarlo, pero para llegar a ese punto Steve todavía tiene mucho que aprender. Su conversión se ha reducido hasta ahora a invertir los papeles: vampiros buenos, humanos prescindibles; y su mensaje podría ser casi sanguinista. Por eso Roman le da una lección de historia: si no hubiera humanos que se convirtieran, no existirían los vampiros (por cierto, Steve todavía lleva un pin de la bandera estadounidense, aún no lo ha cambiado por el símbolo de los vampyr que lucen orgullosos todos los miembros del consejo).
De vuelta a Bon Temps, Sookie se ha peleado con Pam (usando sus poderes de hada con gran control), ha tenido que enfrentarse al odio de Tara y a su desplante, y a la verdad con Alcide. El hombre lobo ha estado en el momento equivocado en el lugar equivocado, y ha acabado descubriendo que la dulce e inocente Sookie mató a Debbie y que, además, no tenía intención alguna de confesarlo. Duele ver que la persona por la que has arriesgado tu vida tantas veces en realidad no piensa en nadie más que en sí misma. Y es que Sookie ha utilizado a Alcide cuando y como le convenía, despreciándole cuando no servía a sus intereses.
Les ha tocado sufrir también a Arlene y a Terry. Una pareja que se formó despacio pero que ha ido tomando fuerza y que sería una pena que se rompiera. Terry tiene que arreglar asuntos mundanos, venganzas del ejército y, a menos que su ex compañero se haya transformado en vampiro, hombre lobo, pantera o similar, no tiene cabida en la trama ‘True Blood’.
Y Jason ha madurado. Ha hecho falta que se volviera a acostar con su antigua profesora (la misma que le desvirgó cuando él era un adolescente) para que se de cuenta de que el sexo no es la llave de la felicidad. Pobre Jason, esperemos que ahora Jessica y tú os unáis más y consigáis ser buenos amigos (porque, admitámoslo, las novias de Jason siempre acaban mal y Jessica es un personaje demasiado jugoso como para matarla).
Esta es la temporada de las tramas estanco, completamente independientes unas de otras. Esperemos que no tarden mucho en unir a todos los personajes y concentrarlos en la gran lucha contra Russell y los sanguinistas. Un episodio de capa caída en el que la contemplación de la vida pasada de Pam ya no es suficiente para mantener el interés.
Una última observación ¿quién es el chico que Jessica conoció en la tienda de ropa? ¿Existe algo más suculento que un hada?
Detalles del capítulo:
- Los vampiros también tienen Apps propias, como la que clavará una estaca en el corazón de Eric y Bill si traicionan a sus nuevos jefes. Estaca escondida en un crucifijo, síntoma del humor retorcido de los vampiros.
- El encuentro en el pasado de Eric, Bill, Lorena y Pam. Parece que el odio entre el sheriff y el rey ha estado presente desde antes de que Sookie llegara a sus vidas.
- Pam y su ultrahabilidad a la hora de escribir mensajes por teléfono. Deben hacer móviles a prueba de vampiros pues de otro modo se romperían con la fricción.
- La sed de tara, capaz de acabar con las reservas de Tru Blood del Merlotte’s. Se ha bebido el equivalente a tres humanos de una sentada.
- El álter ego malvado de Lafayette, que lo posee en momentos de ira. ¿Irá más allá o se quedará en un mero gag?












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